"Uno quiere que la gente venga y vea a los mejores futbolistas del mundo", manifestó en Río de Janeiro el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, tras inaugurar un pequeño césped artificial en la playa de Copacabana que exhibirá hasta el final del torneo, el 7 de julio, réplicas de los trofeos de la Conmebol, incluido de la Copa América.
Domínguez admitió su preocupación con el reducido número de aficionados que se congregaron en Porto Alegre el sábado para el partido que venezolanos y peruanos igualaron sin goles.
"Hay partidos que tienen muy buena venta y otros que lamentablemente tienen menos", admitió el directivo, que anunció ayer una partida de 1,1 millones de dólares para cada una de las diez federaciones asociadas.
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