martes, 4 de septiembre de 2018

César Farías: “El que diga no, ¡que no vuelva!”

La Copa América de 2019 y las eliminatorias Catar 2022, Bolivia la encarará al mando del técnico venezolano César Farías. El actual entrenador de The Strongest asumirá de lleno a partir de enero. Pide paciencia, que se presenten primero los planes para que después el aficionado pueda hacer seguimiento y exigir que se cumpla lo establecido. Habla de una ventaja el hecho de dirigir ahora a un club y de que necesita al menos 20 partidos amistosos antes de encarar el primer torneo oficial el próximo año. Farías explica lo que pretende con Bolivia.

__¿Qué trazado ha hecho para que la selección siga esa ruta?

En esta etapa, las debilidades pueden ser hoy las fortalezas. No hay eliminatorias, estamos a muchos meses de la Copa América (Brasil 2019), casi todos los jugadores están en el torneo local y eso te permite hacer una buena preparación si los distintos entes se ponen de acuerdo. Si todos pensamos en el fútbol boliviano, el bienestar de la selección será el bienestar de los clubes. Si crecen los jugadores, hay más posibilidades de que los clubes puedan exportar y, así, se generarán nuevas divisas para el fútbol boliviano; todo el mundo mirará para acá, habrá mayor expectativa en la población. Con mucho orgullo digo que hace poco jugamos un clásico (Bolívar-The Strongest) a casa llena, como la final del 24 de diciembre de 2016, con mucha expectativa, y eso es porque hay creencia en lo que se está haciendo.

__¿Cómo generar expectativa con la selección?

Con muchos partidos de preparación, con mucho trabajo en los microciclos. Se puede tener un lote de 50 jugadores para las mayores con un grupo de sub-23 porque hay muy buena generación 97-98 en este país y, a partir de ahí, comenzar a reformar y refundar las categorías menores en los clubes y en la selección nacional, teniendo una vía distinta de formación para ellos. Eso me llena de expectativa, de ilusión, y ojalá que se pueda concretar.

__En su momento Bolivia fue imbatible en La Paz, ¿se puede volver a lograrlo?

Sí, ¡obviamente! Los muchachos tienen que creer que a través de la preparación y de darles las herramientas, se puede llegar, que si juegas un Mundial te cambia la vida, te conviertes en una persona distinta, te abres puertas del mundo y hay que aprovecharlo para bien y no para mal. Habrá un bienestar para los que vienen atrás, para las siguientes generaciones, para niños y mujeres. Saber que Bolivia es un país con más de 100 años de tradición de fútbol y que muchas cosas giran en torno a él, es fácil sembrar una expectativa si haces las cosas bien. Nosotros nos metimos en las entrañas del fútbol boliviano, lo hemos conocido y dimos un porcentaje altísimo con el Tigre en las distintas etapas que hemos estado, tanto a escala nacional e internacional. Creo en el fútbol boliviano, en este país y estoy seguro de que se pueden lograr cosas importantes.

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__¿El universo de jugadores que maneja le permite tener la confianza de ir al Mundial?

Primero hay que trabajar y si tú te metes en el lote de los que pelean, se puede. Ocho selecciones van a estar en la disputa, una se va a escapar y las demás van a estar ahí, muy cerca. Cuando ves los últimos clasificados con 24 o 25 puntos, digo ‘hay posibilidades’, porque solo acá se disputan 27 puntos (nueve partidos de local). A ello se agrega que Bolivia pueda curtirse con una buena preparación y plantar cara para sacar buenos resultados de visitante; eso te permitiría ir al Mundial. Obviamente que Sudamérica es altamente competitiva y tú tienes que prepararte en esos altos niveles siempre con la expectativa y con la fe que te dan el trabajo y la coherencia. En este tiempo se puede armar una selección para llegar al Mundial.

__En su idea, ¿una selección para el llano y otra para la altura?, ¿cómo lo manejará?

La idea es que se va a necesitar a muchos jugadores, lo que obliga también a una buena competencia interna. El que llegue que sea porque le costó, porque se esforzó, hubo lucha, sacrificio, sudor, mística. Que se respete la camiseta de la selección nacional, que el jugador siempre quiera venir y el que diga que ‘no’, que no vuelva. La camiseta nos tiene que albergar a todos, incluidos a los clubes, porque no puede ser que sea más importante la camiseta de tu club que la de la selección, ¡algo está pasando! Nosotros tenemos que volcar eso con ilusión, con mucho trabajo, con rendimiento dentro de la cancha, invitando a la gente. Teniendo un buen capital humano vamos a tener de dónde echar mano si hay un suspendido, lesionado, si hubo bajo rendimiento o si se dio algún acto de indisciplina. Por eso nosotros debemos abrir el abanico y que estos muchachos que están jugando dentro de la Liga lleven un mensaje a sus equipos tanto del trabajo, de la intensidad como de la ilusión que existe, de que Bolivia llegará a estar bien dentro de las copas, ya sea Sudamericana, Libertadores, eliminatorias, Copa América o torneos de divisiones menores. ¡Hay que arrancar! Hay que impregnarse de deseo y mucho trabajo para llegar al objetivo trazado y creemos que podemos lograrlo.

__¿Es una desventaja el hecho de que los legionarios sean pocos en estos momentos?

Yo lo veo más bien como una ventaja y le voy a sacar provecho, porque puedo trabajar más con ellos, porque se pueden conocer más y ser aún más amigos. Hoy existen muchas selecciones que todavía no tienen técnico y otros que recién están llegando. Yo, en cambio, llevo dos años en Bolivia entre la entrada y la salida y he seguido siempre la Liga. Eso es una ventaja que parecería una debilidad porque ‘se mal explican’ o ‘se mal comentan’ o, más bien, cada quien lo ve desde la óptica que quiere.

__Desde su óptica, ¿es clave que esté dirigiendo y que conozca el fútbol de Bolivia?

Se le puede sacar provecho. Mi experiencia (dirigiendo a la selección de Venezuela) me dice que sí. No se olviden que nosotros hicimos 22 puntos en una eliminatoria y quedamos a dos de clasificarnos. Hay selecciones que se han clasificado con tres puntos en mesa o que llegaron al partido final necesitando un punto ‘y lo arreglamos’ (Perú y Colombia). Lamentablemente en la segunda eliminatoria (con Venezuela) quedamos a un puesto de clasificarnos, pero hasta la fecha 15 estuvimos dentro del lote de clasificados. Sé que con la altura, con la continuidad del trabajo interno que puede tener el jugador boliviano, se puede lograr. Bolivia tiene la experiencia de haberse clasificado a un Mundial y el país entero se juntó.

__¿En qué aspectos hay que enfocarse en el jugador boliviano?

En todo, hay que integrar el trabajo tanto en la vida personal, en la ilusión social de juntar a todo un país, a las autoridades y a los distintos entes. Ahora, para nadie es un secreto que el jugador boliviano tiene buen pie, eso no lo estamos descubriendo ni el que lo dijo ni yo, pero hay que jugar al estilo que tiene Bolivia, de sus jugadores. Nosotros seremos una selección de buena posesión de pelota, con jugadores rápidos, ágiles, que se atrevan a encarar en el uno contra uno, que se preparen para la intensidad, para los 60 minutos activos, para reanudar la pelota muy rápido. De local no solo vamos a tener la localía, sino también a la altura y hay que correr arriba de los 10 kilómetros; eso fue parte de lo que planteamos con The Strongest y lo demostramos en la Copa, que se puede. Imagínate con los mejores jugadores bolivianos, uno aspira a más cosas que lo que se logró con el Tigre.

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__¿Con cuántos partidos se debe llegar a la Copa América y a las eliminatorias?

Para la Copa América, 20 como mínimo. Llevamos tres, vamos al cuarto y tenemos la esperanza de llegar al quinto y hacer un programa con la FBF y los clubes para cumplir con los demás partidos antes de la Copa América. ¡Ojalá se pudieran más! Con Venezuela hicimos 22 cuando llegamos a semifinales. Después, la preparación a esta Copa te va a dejar aceitado para las eliminatorias. Acá hay una cuestión clara: como la mayoría está dentro de nuestro fútbol, podemos aprovechar para hacer partidos fuera de la fecha FIFA, sobre todo en este año y después hay que aprovechar las fechas FIFA y preparar bien a la sub-23, que va a ser la generación de relevo. Si tú encadenas eso, te vas a meter en un orden de competencia mensual interesante, de por lo menos dos o tres partidos mensuales cuando saques el promedio al año. Habrá meses que puedes jugar hasta cuatro partidos y habrá otros en que no jugarás ninguno porque no habrá fechas disponibles. Pero ya ahí estarán jugando la Libertadores o la Sudamericana. Tomar las riendas de las menores permitirá dejar un legado.

__¿Usted asumirá todo el control de las menores?

Anoche se lo manifestaba al señor (César) Salinas (presidente de la FBF) de que estoy dispuesto a trabajar con la sub-23, y también, si me lo permiten a partir de enero, asumir la siguiente generación sub-20. Y claro que vamos a estar involucrados con las de más abajo, ayudando y todo eso. No puedo dirigir todas porque no es correcto, pero sí puedo tomar la categoría inferior inmediata para que el jugador ya sepa lo que nosotros queremos de cara a las eliminatorias cuando tengamos que priorizar a algunos de ellos. De hecho, ya en este viaje (para el amistoso con Arabia Saudí) van jugadores como Haquin, Vaca, Céspedes, Villarroel y otros más. Hay muchos trabajando para la profesional y qué lindo sería que los clubes tomaran la decisión de bajar la cuota de extranjeros, que entre obligatoriamente un juvenil o un sub-23 y que cuando se lo cambie, ingrese otro de la misma categoría. Eso va a dar competencia; se puede arrancar con los sub-20 que ya van a la siguiente competencia. Eso va curtiendo al jugador porque entrena a diario con la profesional y juega con los del primer equipo. Lo digo con propiedad porque fue lo que hicimos en Venezuela.

__¿Y con los días de trabajo?

Hay que instaurar los 135 días de trabajo al año para todos los seleccionados en las distintas edades y que puedan llegar con 270 días de trabajo a las competencias; tendrán dos años de preparación. Si haces esto con la sub-15, sub-17, sub-20, 23... vas a encadenar un trabajo importante. Además, sería muy oportuno –y ya lo hemos hablado– crear una Liga sub-12, 14, 16, 18 y 20 a escala nacional. Es muy importante tener un campeonato permanente, aunque hoy se lo ve como algo que no se puede; es lo mismo que escuchaba en Venezuela y después de nueve años se llegó a una final del mundo y ya van dos clasificaciones en menos de diez años tanto en la sub-17 como en la sub-20. Creo que Bolivia puede hacer un proceso parecido, Perú lo copió, Ecuador extrajo algunas cosas y Bolivia tiene la capacidad por la necesidad en los clubes. Al fin y al cabo, lo más importante en un club son los activos, que son la gente y los jugadores, que no solo dan un campeonato, sino el dinero que te permite sostenerte.

__¿Farías trabajará única y exclusivamente para la federación desde enero de 2019?

Sí. Hoy en día no hay eliminatorias ni Copa América, y es una ventaja estar dentro de la Liga, porque veo a todos los jugadores, además de que entreno a algunos. La semana pasada estuve con Francisco Maturana y me dijo que él siendo el técnico de Atlético Nacional de Medellín dirigía a la selección de Colombia y era el técnico de 7 u 8 jugadores en su club y admite que sacaba ventaja por tenerlos a diario. Hoy me pasa lo mismo con Wayar, Castro, Vaca, Cardozo, Campos y otros más, además que como enfrento a rivales, puedo verlos y analizarlos cada semana. Cuando uno va a un fútbol nuevo, normalmente necesita un tiempo para conocerlos, y ese tiempo es al menos de seis meses, entonces nosotros esos seis meses nos lo estamos ahorrando con una persona que está dentro del fútbol boliviano y que, además, conoce las eliminatorias porque he trabajado en otros países de Sudamérica y porque he dirigido cinco copas Libertadores y dos Sudamericanas. Eso te da la posibilidad de estar aquí, que es el entorno sudamericano. Trabajé en México, que compite con muchos jugadores que están en diferentes selecciones como Ecuador y Paraguay. Estoy muy empapado de la actualidad en Sudamérica.

__¿Se hará un trabajo distinto cuando vengan Ecuador, Chile o Perú, que son países que también tienen altura?

No, obviamente cada partido es diferente y cada selección tiene una característica distinta. Ahora un amigo hablaba del futbolista uruguayo, pero el uruguayo no se parece al peruano o al ecuatoriano, que se convirtió en una selección potente o de características distintas, entonces nosotros debemos contar con varios libretos para el momento en que lleguen las necesidades para tener respuestas a ellos, pero siempre priorizando lo que puede ser el futbolista boliviano, que tiene buen pie, que es ágil, habilidoso, que es un jugador que puede jugar de ida y vuelta, y al que hay que sacarle muchísimo provecho.

__¿Hay un universo de jugadores que quiere para encarar este proceso?

Para prepararlos, sí, y pongo el ejemplo de lo que hizo en las categorías sub-17 y sub-20 pasadas, que todavía no son los jugadores para la absoluta, pero que sí dejaron buena sensación ante tan poca preparación. Por ejemplo, la sub-20 empató ante Venezuela, que fue subcampeona del mundo, que jugó una final, pero los jugadores venezolanos todos son profesionales y Bolivia pudo plantar cara y jugar sin tener una preparación acorde. Después los próximos partidos se notó la falta de preparación, pero talento hay y, obviamente, si trabajas te equiparas con todos los seleccionados.

__¿Cuál será el ABC de Farías al mando de la selección?

El sistema de competencia te invita a crecer, cuando tú compites estás obligado a crecer. Nosotros vamos a jugar ahora con otra selección mundialista. Ya jugamos con Corea del Sur, Croacia, ahora con Arabia Saudita y, previo a ello, ya habíamos enfrentado a EEUU, que tiene una Liga que invierte muchísimo dinero y es muy potente porque tiene un ida y vuelta que se siente porque te empujan, te aprietan. Y los niveles de fuerza que se trabajan en el fútbol boliviano soy muy poquitos.

__¿Será prioridad lo físico?

¿Por qué vienen las lesiones? Vienen por debilidades musculares, porque el fútbol es un deporte de conjunto, de potencia en lo físico. Fuerza más velocidad es igual a potencia y si quieres un equipo rápido tienes que saber que la madre de la velocidad es la fuerza; entonces todo esto lo tienes que transmitir por la destreza y la habilidad de los jugadores. La buena musculatura balanceada armónicamente evita las lesiones. Porque las lesiones musculares vienen por debilidades, porque la musculatura es la que protege las articulaciones, entonces, cuando un equipo tiene tantas lesiones hay que tener revisada la musculación y la alimentación. He manejado 11 equipos profesionales, una selección mayor, la sub-20 y nunca tuvimos este problema que se presenta en el fútbol boliviano. Después veo gente quejándose de que hay muchos partidos, y, al contrario, eso es lo que necesitamos para crecer, muchos partidos, ojalá que hubiesen el doble de esta cantidad. Cuando tú compites, te tienes que preparar mejor. El paso siguiente es que vas a necesitar 135 días al año para llegar bien porque vas a competir contra Messi, Neymar, Vargas, Alexis Sánchez, Suárez y otros más.

__¿Está bien que nos tomen como la más débil?

Cuando estaba en Venezuela preguntaba: ‘¿Cuál es el equipo más débil?’ Todos me decían Bolivia. Y yo les decía, mira, tienes que ir a marcar a Martins y saber lo que es Martins, un jugador que ha estado en el Cruzeiro y que después fue a Ucrania. No son fáciles los centrodelanteros de Sudamérica, casi todos son estrellas en Europa. Partiendo de ahí, hay que tener un buen sistema de competencia y días de trabajo. Después que tenemos esta sumatoria numérica, tenemos que ver el método que podemos discutir sobre esto con cualquiera. Mi experiencia y mi preparación y el haber recorrido el mundo me lo permiten, pero yo trato de no entrar en detalle, en el tema de método, porque es muy lírico y el lirismo es muy fácil de revertir. Si nosotros tenemos 20 partidos de preparación y si hacemos 135 días de trabajo, vamos a acumular más de 500 horas y ahí comienzas a conformar una selección.

__¿Es vital el tiempo juntos?

Lo primero es ponerse a la altura de los otros, después viene que los seleccionados aprendan a utilizar un 4-3-3 y un 3-5-2. A armar una doble línea de cuatro, con dos referentes de área, jugar con un punta y un enganche, todo eso va basado según las necesidades que se te vayan presentando en las eliminatorias; tú la tienes que preparar con anticipación. Nosotros vamos a trabajar sobre un método integrado que incluye lo técnico, táctico, físico, sicológico y sociológico. Yo no puedo venir con un discurso acá de que voy a ir a trabajar con niños de seis años y esperar que los de seis tengan 28, que es el promedio de edad de los que se clasifican a un Mundial, porque si no estaríamos matando a toda esta generación que no tuvo esta misma formación. Hoy yo tengo que tener medidas y pensamientos agresivos, y ser optimista de cara a lo que se viene para poder levantar a esta generación.


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